El Plantón de Tlalpan y la moral MORENA

Publicado en por Luis Antonio García Chávez

Plantón frente a la Jefatura Delegacional de Tlalpan
Plantón frente a la Jefatura Delegacional de Tlalpan

La semana pasada se vivió una movilización social que derivó en confrontación política en la Delegación Tlalpan.

Una movilización de diferentes organizaciones sociales, muchas de las cuales, quienes las conocemos sabemos que tienen un carácter eminentemente anti electoral y contrario a cualquier partido político con registro, como el FPR, desató una lucha política a la que se subieron MORENA como partido político y se pretendió enganchar al Gobierno del Distrito Federal.

Según la revista PROCESO, quien se basa en un comunicado oficial de la propia Delegación, las demandas de las diferentes organizaciones sociales eran, entre otras “desarrollar trabajos para reforzar la infraestructura hidráulica en esa zona, la entrega de nombramiento de un coordinador de pueblos, la emisión de una opinión favorable sobre dos proyectos inmobiliarios, la regularización de servicios en asentamientos irregulares de 14 colonias, así como la apertura de vialidades en puntos de la carretera México-Cuernavaca”.

A lo anterior, la Jefatura Delegacional respondió, palabras más, palabras menos, que ninguno de los temas antes citados era de su competencia.

Resulta curioso su nivel de ignorancia sobre sus atribuciones o su mala fe, pues varios de estos temas los propuso la actual Delegada como compromisos de campaña. Si bien es cierto que la Delegación no resuelve sola muchas de estas demandas, debido a la estructura atípica que tiene hasta hoy nuestra capital y que se pretende revertir con la nueva Constitución de la Ciudad de México, lo real también es que la Jefatura Delegacional es la autoridad inmediata ante la población a la que recurren y la que sirve de engarce, cuando quieren trabajar, para construir soluciones de manera conjunta con Gobierno Central.

Además de estas demandas, en el plantón se cuestionaba también la intromisión del gobierno de Sheinbaum en la elección de las autoridades de los Pueblos de Tlalpan, elemento que posteriormente fue probado con un audio en donde se revela la operación del gobierno en la manipulación del proceso electoral (como pretenden hacerlo también el 5 de junio) a través de Ernesto Alvarado Ruiz, miembro de la estructura administrativa de Tlalpan. Y por último se reflejaba también la molestia de un sector importante de la población por la destrucción de la Capilla del Templo del Señor de los Trabajos en la Delegación por parte de la administración de Claudia.

Todo lo hasta aquí descrito se puede enmarcar, por un lado en una deficiente administración (por ejemplo en la destrucción de la Capilla), por otro (como en el caso de los audios) en un manejo faccioso e ilegal del aparato de gobierno y finalmente (en el resto de las demandas) al natural ejercicio del poder público (¿o pensaban que gobernar era como hacer mítines?).

El problema de fondo es que en MORENA parecen no haberles avisado que el año pasado ganaron espacios de gobierno, lo que los compromete a obligaciones con la población que los eligió. Es más fácil demandar soluciones que brindarlas, quejarse de lo que no hay que construirlo.

Por eso mientras algunas autoridades de MORENA (como Monreal y la propia Sheinbaum) están en campaña permanente, el grueso del partido sigue jugando al martirio y la permanente oposición, aún donde ya son gobierno.

Por eso también, en lugar de responder a los vecinos sobre sus legítimas demandas, tuvieron que recurrir a la que hasta hoy les ha sido tan redituable teoría del complot.

En lugar de atender a los vecinos, que tenían líderes bien acreditados que solicitaban respuesta a sus demandas, resultó más fácil a Sheinbaum, a su administración y a MORENA ver que en un café cercano había un adversario político por aquel horario y entonces, zaz, ya hay un compló (sic.).

Si estaba cerca Eduardo Venadero, ya no era necesario ver si las demandas eran justas y legítimas. Su presencia solo podía indicar una manipulación externa. Si estaba el allí seguramente (así lo dijeron) las indicaciones eran del mismísimo Serrano, que es a los MORENOS del DF lo que a AMLO es Salinas, en su lenguaje obsesivo. Si estaba Venadero, al que seguro (según ellos) envió Serrano, de seguro el que dio la orden (de verdad así ven el mundo ellos) fue Mancera. Y ya dijo AMLO que según él a Salinas le gusta Mancera (como diría mi amigo Pablo Franco, ha de platicar con él seguido para conocerle sus gustos), así que no faltará el MORENO radical que diga que detrás del plantón estaba el mismísimo innombrable, tal vez hasta Donald Trump y en una de esas Kylo Ren o Apocalipsis, según sea la saga de su predilección.

A los MORENOS se les olvida que, en derecho pero sobre todo en ética, el que acusa debe de probar. Para ellos opera la máxima de “Difama que algo queda”. Además las reglas aplican a todos menos a ellos. Piden que nadie violente las elecciones pero ocupan la candidatura más pequeña del municipio más recóndito del país para difundir al hombre-partido, al candidato eterno que parece que asumirá todos los cargos, a Andrés. Esto viola la ley, como la campaña más que adelantada de Andrés. Sin embargo la violan porque, al igual que el verde, saben que a la autoridad electoral le falta valor para sancionarlos. En el caso del Verde por connivencia, en el caso de MORENA por su magistral uso de la victimización.

Si hay un plantón del pueblo bueno contra cualquier autoridad del país, los partidos tradicionales son incompetentes y sus gobiernos corruptos. Si el plantón es en territorio MORENO, el pueblo bueno no es tan bueno y todo es complot.

Si se hace público un video de cualquier partido dando despensas dirá Andrés que allí está el frijol con gorgojos con el que mancillan la voluntad popular. Si en el video se exhiben a operadores de MORENA, entonces somos los que reproducimos el video los que no tenemos moral y ya somos parte de la mafia en el poder.

Caen en el ridículo de acusar a Venadero de estar fuera de su oficina en horario laboral (cuando saben que en ciertos cargos directivos es natural y legal, o ¿alguien cree que ellos se la pasen todo el día en la oficina que tiene su nombre en la entrada?). Dicen rasgando las vestiduras y sin pruebas que el Director de Transportes Eléctricos del DF, estaba fuera de su oficina haciendo política (¡Dios mío, cómo puede ser!) sin ninguna prueba, pero lo afirman y piden sanciones. Para mala suerte de ellos, al día siguiente las organizaciones niegan cualquier relación política con él, y quienes los conocemos, ella evidentemente no, sabemos que muchos jamás se acercarían a alguien que milite en algún partido político.

Pero al poner la denuncia a la contraloría, sin pruebas (pues no les importa hacer el ridículo, calumnia que algo queda, les dicen los clásicos que recitan, porque no creo que lean) no acude el Director Jurídico y de Gobierno Tlalpan como correspondería, no, eso es imposible. Acuden tres jefes delegacionales, la aludida de Tlalpan, el candidato/delegado Monreal de Zacate… perdón Cuauhtémoc y Avelino, que trae, perdónenme la expresión, un desmadre en su Delegación pero va a atender a las cercanas.

Ellos tres acuden en su horario laboral, a ¡HACER POLÍTICA!; qué no quieran vender que fueron a un tema jurídico pues a ninguno de los tres, ni a Sheinbaum, les correspondía. Los otros dos acompañantes ni a testigos llegaban, a no ser que digan que un día antes tampoco estaban en sus oficinas porque estaban haciendo política en Tlalpan. Es decir, hacen sínicamente y ante los medios aquello de lo que van a acusar sin pruebas, a la luz del día y a la vista de todos y lo hacen porque saben que no habrá consecuencias pues tienen garantizado el perdón del Altísimo.

Si no fuera grave y se llevaran entre las patas a los ciudadanos que mal gobiernan sería de risa loca.

Una vez más queda demostrado que para MORENA la moral es un árbol que da moras. Y al parecer en el Ajusco la Delegada quiso instaurar la temporada de cacería de Venados, pero les quedó grande la presa y se vieron más ridículos que el Coyote queriendo atrapar al Correcaminos. Ojalá que después de su desahogo ya atienda a los vecinos que “gobierna”.

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