El caso de Miguel Barbosa Huerta

Publicado en por Luis Antonio García Chávez

Conferencia de prensa de Miguel Barbosa Huerta.

Conferencia de prensa de Miguel Barbosa Huerta.

Podré o no estar de acuerdo con lo que dices, pero defenderé hasta la muerte tu derecho a decirlo.

Voltaire

Ciudad de México, marzo de 2017.

 

Compañeras y compañeros de la Dirección Nacional del PRD

Compañeras y compañeros militantes del PRD

A la opinión pública en general

 

P R E S E N T E

 

Escribo la presente, tras muchas horas de pensar en su contenido y en la mejor forma de plantearlo, el tema tiene muchísimas aristas. Amo a mi Partido, como se da el amor, a pesar de sus defectos y desviaciones. En él he luchado por diecisiete años de mi vida, la mitad de la misma, por tratar de mejor las condiciones de mi país. En él he conocido a muchos de mis mejores y más queridos amigos y amigas, incluyendo a la mujer que amo y con la que hoy comparto un proyecto de vida. De su militancia, tanto la histórica, como muchos compañeros jóvenes pero decididos, es muchísimo lo que he aprendido. Le debo tanto a mi partido, que no pretendo que estas líneas le generen el menor de los daños.

Sin embargo, tras muchísimas reflexiones, estoy convencido que es precisamente el quedarnos callados los de abajo, los militantes de a pie, cuando sentimos que el Partido comete errores, y precisamente quedarnos callados “para no dañar al partido” lo que más daño le ha hecho.

De lo que hoy es el PRD, que vive, según mi opinión la crisis más aguda de su historia, TODOS SOMOS CORRESPONSABLES. Es común que los que no tenemos hoy el poder de cambiar las cosas acusemos a los que se han adueñado del Partido por la crisis que atraviesa. Pero muchas y muchos de los que más nos quejamos, en su momento, tuvimos o tuvieron cargos de dirección, mayores o menores. Raro es que reflexionemos sobre lo que hicimos mal o lo que pudimos haber hecho distinto, la culpa siempre es ajena.

El día martes siete de marzo, el Comité Ejecutivo Nacional del PRD cometió lo que a mi juicio ha sido un error grave, un error que no comparto. Se votó por mayoría calificada la remoción de la Coordinación de la Fracción Parlamentaria del PRD en el Senado de la República de Miguel Barbosa Huerta, así como la suspensión de sus derechos partidarios. El motivo fue un pronunciamiento anterior del Senador manifestando que lucharía desde dentro del PRD para que éste apoyara la candidatura presidencial de Andrés Manuel López Obrador.

Me parece absolutamente inadmisible que esta sea la causa de la sanción. Tengo el honor de conocer en persona a cada uno de los quince miembros del CEN que votaron a favor de dicho resolutivo. A la mayoría los admiro, los respeto y me une a ellos vínculos de cariño y amistad, entiendo políticamente su punto de vista, sin embargo, no comparto su decisión. Y siempre he manifestado mi derecho a discrepar, del cual no pienso renunciar en ningún momento, lo hago de manera fraterna y respetuosa.

Sobre Miguel Barbosa puedo decir que en lo personal lo estimo, le tengo aprecio, para mi persona ha mostrado en diferentes momentos importantes deferencias que no olvido, sin embargo el debate es político, no personal. No comparto ni he compartido en muchos momentos la política que ha impulsado en muchos temas desde la coordinación del Senado.

Me generó molestia e indignación, y así lo manifesté públicamente, cuando habló a nombre del PRD apoyando a Enrique Peña Nieto para usar la fuerza pública (como fuera necesario), si la CNTE mantenía sus manifestaciones en contra de la reforma educativa. Un partido de izquierda avalando la represión, eso no debimos tolerarlo.

De la misma manera, fue una aberración jurídica y una complicidad política avalar la ampliación de plazo de los Magistrados recién electos del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, con esta decisión, el Senado de la República, con la complicidad de nuestra fracción parlamentaria y, obviamente de nuestro coordinador, quitaba transparencia y legitimidad al proceso electoral de 2018 por adelantado, como si nos hiciera falta.

Cuando el PRD en el Senado votó a favor de nombrar Procurador General de la República a Ricardo Cervantes, empleado y amigo de Peña Nieto, con la intención de que fuera el nuevo Fiscal, sólo se podía entender como un blindaje al presidente, como algo similar a lo que intentaron hacer en sus Estados los Duarte o Beto Borge, cubrirse para no ser sujeto de ninguna sanción jurídica por la forma en que ha devastado al país, aún si su partido era derrotado. Esto en la vía de los hechos representaba una complicidad grave con quien tanto ha dañado al país.

En todos estos casos, muchas y muchos manifestamos indignación, y muchas y muchos nos quedamos esperando un llamado enérgico del CEN a nuestros legisladores para que se condujeran con base a los principios y el programa del partido, algunos incluso lo demandamos.

Sí en ese momento se hubiera planteado, por estas profundas desviaciones políticas, la remoción del Coordinador de nuestros Senadores, yo no habría dudado un segundo en apoyarla. Y creo que el partido habría ganado calidad moral y legitimidad, mucho de lo que hoy hemos venido dilapidando a manos llenas. Pero no ocurrió, así que, o el CEN estaba de acuerdo, o era “peccata minuta”. Estos son sólo los tres ejemplos que me parecen más graves, ha habido otros y los ha habido también en la Cámara de Diputados. En cada caso, no ha habido jamás una intervención enérgica de la Dirección Nacional, que en nuestras legislaturas deja hacer y deja pasar, baste recordar el apoyo de nuestro grupo parlamentario en el Estado de México a la llamada “Ley Atenco”, hoy ya declarada inconstitucional, no sé si sea mi mala memoria, pero no recuerdo la remoción de nuestro coordinador parlamentario en ese caso.

Lo mismo podríamos decir de nuestros gobiernos. Muchos gobiernos municipales y delegacionales se encuentran profundamente descompuestos. Todos sabemos cómo gobiernan algunos de nuestros compañeros y sabemos lo absolutamente condenables que son algunas de sus prácticas políticas. La Dirección Nacional jamás los ha llamado a cuentas. Nos traen votos, dirían algunos, no importa si es de manera corporativa o con prácticas gansteriles. No necesito dar nombres, cada uno de los que me lee podrá tener en su mente a más de un ejemplo, nos conocemos, somos como una gran familia y sabemos las fortalezas y debilidades de sus miembros.

En el caso de nuestros Gobernadores pasa algo similar. Silvano Aureoles se ha convertido en el Primer Espada de Enrique Peña Nieto (creo que espera que el PRI, ante su debacle, lo compre como alternativa amigable). Mientras el país entero, y con ello millones de perredistas de base y algunos dirigentes, nos movilizábamos contra los gasolinazos, Silvano dijo que no usáramos de pretexto el alza de las gasolinas para descalificar las acciones del gobierno de Peña Nieto (hazme el chingado favor). Este es solo un ejemplo.

Morelos ni se diga. Es un gobierno confrontado con al menos la mitad de sus gobernados, muchos hombres y mujeres de lucha desde hace décadas. Los niveles de corrupción alcanzados en la administración de Graco son brutales, operados según se dice, por su hijo, a quien además impuso al frente del PRD local, Rodrigo Gayosso. Ironías de la vida, en el apellido lleva quizá la premonición de que su administración será el funeral del PRD en un Estado en que éramos una gran fuerza política y de oposición. Tengo la impresión, y lo he dicho, que a su salida Graco puede llegar a ser el Duarte del PRD. Al tiempo. Por supuesto que Graco piensa que puede ser Presidente de la República.

Parece que el único gobierno perredista con gran nivel de aceptación y con un ejercicio adecuado es el de Tabasco. Curiosamente Arturo Núñez es el único que no se postula ni al que nadie promueve para la Presidencia de la República. De verdad que a veces como partido somos incomprensibles.

En la Ciudad de México, creo que Mancera ha tenido mayores problemas de comunicación que de gobierno. En muchos casos creo que ha transmitido muy mal sus medidas y que, algunas buenas medidas, ni siquiera las he hecho públicas. Aun así, no está exento de críticas importantes y es el mandatario de la Ciudad de México con menores índices de aprobación desde que el PRD Gobierna, en 1997. Por si fuera poco, dice mañana tarde y noche que no es del PRD ni piensa afiliarse a él.

Esto en particular no está mal, y es su derecho, lo que no es entendible es cómo, sin ser del partido, ha sido absolutamente determinante para la elección del Presidente del Partido de la Ciudad de México y de la actual Presidenta Nacional. Forma además parte del Consejo Nacional Consultivo del PRD (al que no pertenece ni quiere pertenecer). Allí creo que las definiciones debieran ser más claras. También quiere ser candidato a la Presidencia de la República.

En ninguno de los casos anteriores, la Dirección Nacional del PRD ha llamado a cuentas a ninguno de nuestros gobernadores para exigir que adopten y desarrollen la línea política del Partido. Aunque en muchos casos debiera haber sido obligado. Cada uno de ellos gobierna con su estilo y sello particular. No hemos logrado definir siquiera lo que pudiera definirse como el modo perredista de gobernar.

Pero además, el caso de Miguel Barbosa, no es único, se da en un contexto.

Aunque la dirección no encuentre la forma de reconocerlo sin suicidarse, entiendo que hay cosas que a nuestras y nuestros dirigentes no les es políticamente correcto decir, estamos viviendo en el PRD una desbandada de militantes y cuadros dirigentes hacia MORENA. Escribí hace unos días que el primer paso para corregirlo era reconocerlo. Qué negarlo no nos ayudaba en lo más mínimo.

Esto se da por cuatro factores confluyentes que son, más o menos, naturales.

  • MORENA viene en su mayoría del PRD y está convirtiéndose en un partido competitivo electoralmente, es natural, hasta cierto punto, que quien no se sienta a gusto en el partido o simplemente no nos vea competitivos, busque en MORENA su salida más lógica.

 

  • AMLO se ha dedicado, desde su presencia nacional, y con la operación de cuadros medios que fueron muchos años dirigentes perredistas, que conocen a nuestros compañeros y sus debilidades y querencias, a desfondarnos. AMLO quiere acordar en 2018 con el PRD, pero sin el PRD. Es decir. Si el pudiera tener a todo el PRD dentro de MORENA lo recibiría con los brazos abiertos, aún a sus adversarios más jurados dentro del partido (allí está justo el ejemplo de Barbosa, quien en su momento era uno de los que más diferencias expresaba con el tabasqueño y que ha sido coparticipe de todas las políticas que los miembros de MORENA han dicho que los hicieron salir del PRD) pero dentro de MORENA, con sus reglas, donde manda él y no negocia. No quiere acordar con el Partido, aunque esto le sume, porque implicaría que tuviéramos condiciones para negociar y el no negocia ni con los suyos, el busca desgranarnos y sumarnos a su política, como simples seguidores. Esa es su jugada, y hasta ahora le va saliendo. Pero además está en su derecho de hacerlo. Lo que tenemos que hace es identificarla para hacerle frente de una manera adecuada.

 

  • En el Partido, uno de los vicios más arraigados es el oportunismo. Muchos opinólogos han vendido en fechas recientes la “inevitabilidad casi histórica” de otra derrota de AMLO, Muchos dan por hecho que es imposible que pierda (aunque hoy en las mejores encuestas tenga 34% y en 2005 casi todos lo ponían con 54%, veinte puntos más, y en esa misma fecha nadie siquiera creía que Calderón fuera candidato del PAN, todos juraban que sería Creel) y a muchos se les cuecen las habas de subirse al carro ganador.  A muchos de nuestros compañeros se les olvida la historia y olvidan que no hay nada definido y que, en un año, aún factores que hoy ni siquiera están en la contienda pueden ser definitorios en uno u otro sentido. Bernie Sanders no era siquiera contemplado por los demócratas y, creo que si la campaña interna dura unas semanas más, tal vez habría sido el candidato y, muy probablemente hoy Trump no gobernaría Estados Unidos. Pero en fin. Muchos dan por hecho que AMLO va a ganar de manera inevitable y quieren estar con el ganador.

 

  • Muchos otros, no todos son oportunistas, sobre todo los de la base, pero también algunos dirigentes, ven con honestidad a AMLO como la mejor opción. ¿Los podemos juzgar?, por años invertimos todo el tiempo, dinero y estructura del partido para decir lo mismo a los cuatro vientos, ahora como les decimos que siempre no. Fueron muchos años en los que la gran mayoría de nosotros promocionamos a Andrés mañana tarde y noche, evidentemente esa labor allí está y es parte de lo que está capitalizando. Si no entendemos eso, no entendemos nada de política.

 

Ante eso, muchos liderazgos, con sus bases vienen firmando convenios o acuerdos por la unidad nacional con AMLO. En diferentes estados de la república. Ante ello, la Dirección Nacional del PRD anunció con la probable expulsión de los suscriptores de dichos acuerdos. Estamos en el peor momento en la historia del PRD y la mejor idea que se nos ocurre es expulsar compañeras y compañeros. De verdad que he de tener una ausencia total de visión política porque, por más que lo intento, no logro entender la eficacia de dicha estrategia…

Antes de las declaraciones de Barbosa, renuncian una serie de Senadores al PRD. La respuesta de la dirección es que eran oportunistas y alejados de las bases. Pregunta inmediata, ¿lo eran desde antes de renunciar?, si es así, ¿por qué esperar a que se fueran para decirlo?, ¿alguna vez se les reconvino por ello?, ¿o es como los malos divorcios en donde de pronto la persona que amabas se convierte de la noche a la mañana en lo peor que ha pasado en tu vida?…

Todo esto no conduce, a mi pobre entender, a ninguna recomposición del partido, ni lo hace más atractivo. Tampoco generará que los que quieran hacer pactos de unidad con AMLO se abstengan por miedo a “las expulsiones”. Es más, al contrario, muestra temor y debilidad y tal vez los incite más a renunciar y ni siquiera esperar las mentadas expulsiones.

¿Qué necesitamos entonces para frenar el momento actual?

Si partimos de la hipótesis de que la gente que migra hacia MORENA, del PRD lo hace por dos cuestiones fundamentalmente encontramos la solución. Algunos se van (los más o los menos) por oportunismo, porque ven allá un proyecto más competitivo y ganador que el que hoy nosotros representamos. El otro sector lo hace porque lo considera lo más congruente (los más o los menos) y creen que la mejor opción política para combatir al sistema es el apoyo a Andrés Manuel López Obrador, ya sea porque es el mejor candidato o porque es el único al que ven con la capacidad competitiva para ganar en la contienda electoral.

Entonces, diría Perogrullo, lo que tenemos que hacer para frenar la migración de perredistas e incluso abrir la posibilidad de retorno para algunos de los que se han ido es la construcción de un Proyecto Político atractivo, que resulte mucho más congruente y a la izquierda (para resultar atractivo a los que se están alejando para buscar la alternativa que les permita una confrontación real con el sistema, y lograr que dicho proyecto sea competitivo y represente una opción real de disputa de poder (lo cual también atraerá a los congruentes, que necesitan no sólo saber que su proyecto es válido sino que puede materializarse y al mismo tiempo resultará atractivo para aquellos que, en reproducción de un oportunismo profundamente arraigado a la clase política nacional, busquen tener asidero en el proyecto nacional que consideren que también suma a sus aspiraciones políticas particulares.

Sí se logra lo anterior (que no es poca cosa ni tarea sencilla) el PRD puede convertirse nuevamente en un polo de atracción nacional. Sí no se logra, aunque amenacen con la excomunión y el fuego eterno, las y los compañeros seguirán partiendo.

Es allí donde el PRD tiene que encontrar sus fortalezas internas. Tenemos que encontrar cuales son las ventajas competitivas que tenemos con respecto al proyecto que hoy más medra nuestras fuerzas, MORENA.

Y es allí justo cuando esas ventajas competitivas son la capacidad de disentir, el debate interno (aunque cada día más pobre y relegado) y la posibilidad de debatir abierta y libremente la línea del partido. Ésta que es precisamente una de nuestras principales ventajas sobre MORENA, la mandamos por un caño si empezamos a correr a la gente o sancionarla por expresar una opinión distinta a la línea política del partido.

Justo una de las mayores debilidades de MORENA que ha hecho que muchos no migren aún hacia aquel proyecto es la ausencia de debate y democracia interna y la proliferación de un profundo autoritarismo. Y ante eso, nuestra respuesta es, sin lograr ser igualmente competitivos o atractivos, decidimos volvernos igual de autoritarios e intolerantes. Camaradas, no sé si sólo para mi es evidente, pero es la peor de las decisiones.

Por último y sabiendo que esta reflexión ha sido profundamente larga debo concluir con algunas consideraciones.

  • Es cierto que el Senador Miguel Barbosa ha tomado, desde la conducción de la fracción parlamentaria, una serie de decisiones que han colaborado de manera importante con el gobierno de Enrique Peña Nieto, y que en esas decisiones, muchas de ellas contrarias a la línea del partido, nunca se preocupó si el mismo se desdibujaba o no.
  • Es cierto que en un primer momento fue un férreo impulsor de las alianzas con el PAN. Incluso de los seis compañeros que aparecen en la fotografía en su conferencia de prensa al menos uno fue candidato de alianzas amplias con el PAN hace menos de un año y todos los demás, sin excepción, votaron en al menos un caso en el CEN a favor de ellas o las operaron en sus respectivos Estados. Es decir, el discurso de que son anti aliancistas y que el aliancismo es propuesta de los enemigos de AMLO no les queda a los compañeros.
  • Es absolutamente cierto que en menos de un año Barbosa ha pasado de llamar a AMLO un mesías intolerante que no es de izquierda a verlo como la esperanza para México, y que pasó de férreo promotor de la candidatura de Miguel Ángel Mancera a llamarlo candidato chiquito para quitar votos a Andrés Manuel en menos de una semana. Que además en el inter apoyó incluso la propuesta del Ingeniero Cárdenas donde primero se hablaba de apoyar el proyecto y luego el candidato.
  • También es cierto que aprovechó su posición en el Senado, como coordinador de la bancada, para dar declaraciones que, lejos de abonar a la unidad (se puede decir de Miguel Barbosa muchas cosas, pero una de ellas no es que sea un político ingenuo) minarían la fuerza del partido y le harían un profundo daño. En todo caso, si se pretende impulsar el debate interno no es menester para ello el apedreo externo.
  • También es cierto que en el proceso fue absolutamente ofensivo con la Dirección Nacional del PRD y con todas y todos los compañeros que no compartimos su línea política, como si todos los que no vemos a AMLO como la mejor opción (entre quienes por cierto estaba él hace menos de dos semanas) fuéramos aliados de la continuidad del régimen. Es decir, aprovechó una posición de poder dada por el partido para golpear al partido.
  • Es cierto que en estos momentos, nadie sabe a quién podrá apoyar Miguel Barbosa en tres o cuatro días, pues las muestras de incongruencia e inconsistencia política también han sido ampliamente notorias.

Todo lo anterior es lo que me permite entender la decisión política tomada por la Dirección Nacional de mi Partido. La entiendo políticamente. Pero, termino reiterando, no la comparto, jamás seré defensor de que se sancione a alguien por expresar e impulsar sus puntos de vista, aún si cambia en ellos con más frecuencia de la que cambia de estación de radio al manejar su vehículo.

Sí el Partido quiere poner orden, tiene que comenzar por sancionar la violación de nuestra línea política, no la discrepancia política. Sí el partido quiere evitar las salidas del PRD tiene que ser congruente con las causas y luchas que nos dieron origen y convertirse en un instrumento al servicio de la sociedad. Sí el Partido no quiere que la gente vea candidatos externos como posibilidad, tenemos que dedicar tiempo y recursos a desarrollar nuestros propios cuadros políticos así como proyectos sólidos para transformar al país. En la medida que nuestro proyecto sea sólido y nuestras candidaturas más atractivas, de manera natural generaremos un polo de atracción. Sí el Partido quería poner orden en la fracción del Senado, hubo muchos momentos que en verdad lo ameritaban. Expresar simpatías por un candidato, quien sea, no era uno de ellos. Porque finalmente se sienta un precedente.

¿Cuál puede ser el argumento para que se sancione a Miguel Barbosa por expresar que el PRD debe apoyar a AMLO?, ¿Qué no es miembro del partido?, ¿Y qué aprovechó una posición de poder conferida por el Partido para promoverlo?

Entonces en consecuencia tendremos que esperar una cascada de sanciones. Pues la figura que recibe más respaldo de perredistas para ser candidato del Partido, por quienes no consideran la alianza con AMLO como una alternativa, es Miguel Ángel Mancera, quien, no sé si no lo sepan, tampoco es miembro del Partido, y también son no pocas las y los compañeros que han utilizado espacios de poder otorgados por el Partido para promoverlo. Empezando por el Presidente del Partido en la CDMX y nuestra propia Presidenta Nacional y pasando por un elevado número de militantes y dirigentes. ¿Cuál sería la diferencia?, yo creo que están en su derecho, pero no puede ser derecho para unos lo que sea censurable para otros.

Por otro lado, algunos hemos expresado públicamente la simpatía con el proyecto #Ahora, encabezado por un grupo de intelectuales apoyando la posible candidatura independiente de Emilio Álvarez Icaza. Tampoco es miembro del partido. ¿Debemos esperar nuestros juicios sancionatorios?

Por supuesto que no es la misma trascendencia lo que diga un militante como yo para aquel que tenga la paciencia de leerlo, que una conferencia de prensa dada por el Coordinador de nuestros Senadores, pero en estricto sentido y en apego a derechos básicos, el planteamiento tiene los mismos elementos. ¿O tenemos libertad para el debate y la propuesta o terminamos optando por la censura, represión y ausencia de libertades?

Yo siempre estaré con la libertad.

 

Luis Antonio García Chávez, Franky

Suscribo a título personal y soy responsable único de lo aquí expuesto, aunque soy #OrgullosamenteGalileo

 

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