El destiempo y la soberbia. Incomprensión de la Unidad

Publicado en por Luis Antonio García Chávez

AMLO llamando "con amabilidad" a "aliarnos"

AMLO llamando "con amabilidad" a "aliarnos"

En política, como en la vida, muchas de las metas que nos trazamos son imposibles de conseguir con nuestras propias fuerzas. Para ello construimos en muchos casos equipos de trabajo, pero en ocasiones también resulta insuficiente, así que tenemos que desarrollar alianzas con otros equipos, distintos al nuestro pero con objetivos semejantes o similares.

Para quienes hemos construido alianzas, en diferentes momentos o circunstancias, nos queda claro que un elemento fundamental es el respeto a nuestros aliados (difícil pedir a alguien que camine contigo si ni siquiera muestras respeto por él) y la construcción de acuerdos en donde se tomen en cuenta a todos los que pretendemos que participen de la alianza. Hecho de otra manera, no estamos llamando a crear alianzas políticas sino a que otras fuerzas se subordinen a nosotros. Eso, por lo general, no funciona.

Acabamos de cumplir 28 años de vida del PRD, que surge del proceso de alianzas más amplio que ha conocido la historia electoral nacional, el Frente Democrático Nacional, que derrotó en las urnas al PRI en 1988 y tuvo que enfrentar un fraude electoral, así como la más encarnizada persecución del Estado, más de 400 muertos (por desgracia, y contando) tiene el PRD en este andar.

Ese Frente Democrático Nacional nos dio muchas lecciones que habría que valorar. Se incorporó a todos en condiciones de respeto. Se logró que convivieran fuerzas distintas e incluso en algunos casos confrontadas entre sí. Se dio respeto y trato a todas ellas. Se incorporaron también pequeñas fuerzas locales, de impacto regional, pese a no tener referencia nacional. Se logró un Frente generoso y participativo. Esa unidad temporal, electoral, tuvo la virtud de trascender en lo posterior a una unidad orgánica, a confluir todos en un mismo Partido Político.

Regresando al año 2017, en política electoral en México, la normatividad da un tiempo para el registro de alianzas y convenios de coalición entre diferentes partidos políticos. Para las elecciones de este año es tiempo ya se venció. Hoy es imposible crear una gran alianza de izquierdas que postule a las mismas candidatas y candidatos en los Estados en disputa. La única forma de ir juntos en el proceso electoral de 2017 es mediante declinaciones.

Evidentemente no siempre fue así, desde finales de 2015 el PRD planteó una alianza amplia de las izquierdas para las elecciones de 2016. MORENA o particularmente AMLO (aunque en toma de decisiones es exactamente lo mismo) dijo que no. Si bien “el hubiera no existe”, la sumatoria de los votos obtenidos por los cuatro partidos de izquierdas nos dicen que era probable que en 2016 se ganaran, juntos, cinco gubernaturas. En lugar de eso todas fueron ganadas por el PRI, y en mayor medida por el PAN, éste último en algunos casos aliados al PRD, a quien nos reprocha MORENA habernos aliado, cuando ellos despreciaron el frente de izquierdas. Sin esas alianzas tal vez el PRI habría ganado la inmensa mayoría de los Estados en disputa, lo que hoy nos tendría en un escenario completamente distinto.

Al término del proceso electoral de 2016 se volvió a plantear por el PRD la búsqueda de alianzas amplias de las izquierdas. De nuevo la respuesta de Andrés fue absolutamente negativa. Ni siquiera dio pauta a abrir el debate.

En estos momentos se puede pronosticar que la alianza PAN-PRD ganará Nayarit y Veracruz, y que la dispersión del voto dará al PRI Coahuila y, probablemente, el Estado de México. Sobre todo en este último caso hemos hecho llamados a la búsqueda de la unidad de facto para sacar al PRI de su principal bastión. Ayer AMLO respondió contundente, y no sólo para esta elección, sino para la de 2018.

Si queremos ir aliados con él en 2018 (es decir, si queremos que nos haga el favor de permitirnos votar por él) es obligado ir juntos también en 2017. Pondré las citas textuales para que no digan que hay sesgo en la interpretación:

“Si no hay unidad ahora en el Estado de México, en Coahuila, en Nayarit, en Veracruz, si no hay ahora, ya en el 18, pues vamos solos, MORENA va a ir solo”.

Según el Universal y otros medios de comunicación, “En Compostela, entrevistado por la prensa, el tabasqueño pidió a los candidatos de la izquierda que declinen en favor de MORENA y convocó al PRD, PT y MC a ir juntos en las elecciones del próximo 4 de junio”.

La pregunta obligada es ¿por qué un hombre tan preclaro y lúcido como AMLO se dio cuenta de la necesidad de la unidad hasta ahora que no puede haber coaliciones electorales en donde se respete a cada fuerza política?

Y una, tal vez más relevante, ¿Por qué chantajea ligando el 2018 al 2017?, sigo con más dudas, ¿por qué no llama a una mesa de trabajo para, en todo caso, pactar declinaciones cruzadas con los aliados en dónde todos puedan avanzar en los espacios donde tienen presencia?, ¿por qué todos los candidatos deben declinar por MORENA?

En la vía de los hechos, nos está llamando a quitar a todos nuestros candidatos y votar todos por MORENA. Nos está llamando a desaparecer. ¿Es en verdad esa su idea de una política de alianzas?

¿Si no la hubieran evidenciado, entonces en Las Choapas hubiéramos tenido que declinar todas las izquierdas por Eva Cadena?, ¿Cuántas más figuras de este tipo tendrá en todo el país que, simplemente no han salido en medios?, ¿tenemos que declinar por todos sus candidatos sin siquiera analizar sus perfiles, sólo porque él lo dice?

Si no lo hacemos, como siempre nos acusa de hacer el trabajo al PRI. ¿No lo habrá hecho él cuando desde 2015 se ha negado sistemáticamente a alianzas serias y con respeto entre las fuerzas?

AMLO no quiere aliados, quiere subordinados. En todo caso busca coartadas. Sabe que será derrotado en 2017, la culpa ya no será de él y su soberbia, sino de nosotros que rechazamos su generosa oferta de extinguirnos para que él ganara. De paso prepara coartada para una posible derrota en 2018. Mientras recibe con los brazos abiertos a Romo, Moctezuma, Bartlett, Espino Arévalo y muchas otras fichas de la derecha, condiciona la alianza con las izquierdas. Su soberbia y sectarismo lo pueden dejar de nuevo en la orilla, pero nuevamente no será culpa de él, sino de quienes no fuimos capaces de subordinarnos a sus supremos deseos.

Así no Andrés. Ya perdió absolutamente el piso, la historia lo pondrá en su lugar.

 

Luis Antonio García Chávez, Franky

Suscribo a título personal y soy responsable único de lo aquí expuesto, aunque soy #OrgullosamenteGalileo

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