En el Estado de México las Izquierdas pueden sacar al PRI

Publicado en por Luis Antonio García Chávez

Juan Zepeda y Delfina Gómez, juntos pueden sacar al PRI del Estado de México.

Juan Zepeda y Delfina Gómez, juntos pueden sacar al PRI del Estado de México.

Hace algunos días, la maestra Delfina Gómez, candidata de MORENA a la gubernatura del Estado de México, llamó a Juan Zepeda a declinar por ella para, juntos, sacar al PRI del Gobierno del Estado de México.

Juan Zepeda respondió que no declinaría, que desde junio de 2016 él, así como la dirección del PRD hicieron diferentes llamados a concretar una coalición electoral en donde juntos pudieran ganar la elección y que MORENA sistemáticamente se había negado a esta posibilidad. En todo caso la contrapropuesta de Juan Zepeda fue organizar un debate y que, quien perdiera el debate, declinara por el ganador.

No pocas voces de MORENA o simpatizantes de la candidatura de Delfina rechazaron la idea, asumiendo como un hecho la victoria de Zepeda en un posible debate entre ambos diciendo además que esto se debería a que Delfina no es una “política tradicional”. El segundo argumento, tal vez el más “fuerte” que esgrimen es que en las mediciones electorales (encuestas) Delfina sale muy por encima de Zepeda, así que la lógica es que éste decline por aquella.

Si bien es cierto que un debate no bastaría para definir la declinación, no es menos cierto que los ejercicios demoscópicos serían indicadores aún menos apropiados. ¿Por qué?

En 2012, las diferentes casas encuestadoras incluso tuvieron que salir a hacer foros para ofertar disculpas porque ninguna se aproximó a los resultados electorales. En 2015 y 2016 prácticamente todas las predicciones electorales en el plano nacional fueron sumamente erráticas y distantes en sus números con los resultados finales de los procesos electorales. Eso en México. Pero además 2016 dio muestras de que estos ejercicios se encuentran en crisis a nivel mundial. El Brexit puso de cabeza a todas las casas encuestadoras del mundo que predecían que Reino Unido permanecería en la Unión Europea. En la votación para refrendar el Acuerdo de Paz en Colombia ni una sola casa electoral acertó a predecir que este acuerdo de paz sería rechazado en las urnas. Y aún más drástico, el New York Times en la mañana del día de la elección en Estados Unidos daba 99% de probabilidades de triunfo a Hillary Clinton. Bajo esquemas similares nadie veía probable el triunfo de Donald Trump.

En todos estos casos, los fallos de las casas encuestadoras no fueron por unos cuantos puntos, sino errores, en ocasiones de dos dígitos. Bajo ese escenario, ¿Puede una (o varias) encuesta definir la declinación de un aspirante al Gobierno del Estado de México?, ¿De verdad podemos tener confianza en que reflejen de manera veraz la tendencia electoral actual?

En estos momentos, más que nunca, la oposición unida puede sacar al PRI del gobierno del Estado de México. Nunca hemos estado tan cerca. Es también innegable que la soberbia de MORENA impidió que, desde un principio, fueran juntas todas las fuerzas de izquierda en una coalición electoral donde hoy nadie tendría que estar pensando en declinaciones.

De nuevo la soberbia y mezquindad, de unos y otros, puede impedir un acuerdo de unidad, donde el único beneficiario sería el PRI y los más perjudicados serían las y los habitantes del Estado de México, que son quienes menos lo merecen.

Si el ganador de un debate resulta subjetivo y las tendencias en las encuestas no son confiables, ¿Cuál es entonces mi propuesta para lograr un acuerdo de unidad en el Estado de México, entre la oposición, para sacar al PRI del gobierno?

  1. Que se sienten a trabajar de inmediato los equipos de los candidatos que estuvieran dispuestos en un momento determinado a declinar para abonar a la unidad y derrotar juntos al PRI, para la construcción de un programa político y de gobierno común que integre los elementos más importantes y básicos de lo que debe ser el próximo gobierno mexiquense (se nos olvida que en teoría el programa siempre debe ser más importante que la figura que gobierne).
  1. Tenemos una gran ventaja. Los dos candidatos más fuertes de la oposición ya fueron gobierno. Delfina en Texcoco y Juan Zepeda en Netzahualcóyotl, incluso Óscar González ya gobernó también en Metepec. A partir de este elemento propongo que se convoque a un equipo importante de académicos de prestigiadas universidades que evalúen los principales indicadores de sus respectivos gobiernos en los factores que son más importantes a la población, a saber:
  1. Combate a la inseguridad.
  2. Disminución de delitos de alto y bajo impacto.
  3. Desarrollo económico.
  4. Combate a la pobreza y programas de apoyo a grupos vulnerables.
  5. Inclusión de la mujer de manera transversal en las políticas públicas de gobierno.
  6. Combate a la corrupción (acá obviamente es importante ver que gobiernos tiene menos denuncias por corrupción en sus administraciones respectivas)
  7. Crecimiento de la deuda pública.
  8. Desarrollo de obra e infraestructura en sus respectivos municipios.
  9. Programas de aliento a la participación ciudadana.
  10. Programas de atención a grupos vulnerables y minorías sociales.
  11. Generación de empleos.
  1. Estos y muchos otros factores no son subjetivos. Son objetivos y contundentes. El argumento de quien debe gobernar, aún si las encuestas fueran precisas, debería basarse mucho más en estos temas que en la popularidad de los candidatos. Si no es así, al rato tendremos a más perfiles como Cuauhtémoc Blanco gobernando, sin preparación para hacerlo pero altamente rentables en las encuestas electorales. Creo que lo más importante, aparte de sacar al PRI del gobierno del Estado de México, no es que llegue quien, en teoría, sea más popular, sino quien tenga el mejor programa de gobierno y lo pueda sustentar con su trabajo previo.

No me cabe duda que, de concretarse lo anterior, Juan Zepeda sería la mejor opción para encabezar a la oposición en el Estado de México y sacar al PRI del Gobierno. Incluso Josefina Vázquez Mota debería considerar seriamente declinar por él y tratar de trascender como una demócrata, en lugar de hacer el ridículo electoral por segunda ocasión consecutiva.

Luis Antonio García Chávez, Franky

Suscribo a título personal y soy responsable único de lo aquí expuesto, aunque soy #OrgullosamenteGalileo

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